Barcelona vs Real Madrid. ¡Por la confirmación o por la hazaña!


Uno no puede ser desagradecido con lo que la vida nos regala a cada paso: salud, hijos, logros sociales, trabajo y triunfos colectivos deben ser tomados como lo que son: una bendición.

En este sentido, poco ha valido que España obtuviera el campeonato del mundo en Sudáfrica con una plantilla integrada, en su mayoría, por jugadores de nuestros gigantes. Ningún grupo mal avenido es capaz de semejante triunfo y, por tanto, no aparecieron los conflictos hasta que las declaraciones de unos y los advenedizos de turno intoxicaron el maravilloso y armónico ambiente que nos obsequiaba el tan ansiado título planetario.

Tampoco estuvimos a la altura de presenciar con admiración y encanto el segundo gol de Leo Messi en la ida de la semifinal de Champions. Verlo regatear, decidir y matar el partido, mucho más allá de los colores, fue un regalo para los sentidos y un lujo irrepetible para quienes estábamos allí. Desde Maradona no conocíamos hecho semejante aunque lo que habría destrozado a las mismísimas legiones romanas, en nuestro ámbito pasó desapercibido para los buscadores de justificaciones obscenas.

Dicho esto y agradeciendo a la vida por todo lo bueno que nos brinda, señalar que la revancha del Camp Nou, el último de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, volverá a darnos la oportunidad de presentarnos con altura al evento que viviremos.

Su Alma… Su Mente… Su Genio…

Un favorito invariable, el FC Barcelona, deberá confirmar todo lo bueno y certero demostrado durante los últimos tres años y rematar la faena ante un Real Madrid roto anímicamente –eso pareció durante el primer tiempo ante Zaragoza- pero cuya historia, escudo y jugadores no invitan, precisamente, al optimismo desenfrenado.

Primero porque futbolísticamente es inviable que los merengues, mucho más grandes que cualquier tipo de flagelo infringido desde sus propias carnes, salgan vencidos al césped del Camp Nou abtes de jugar y, segundo, porque nadie, pero nadie y nunca jamás, puede ni debe faltar el respeto al gigante del fútbol mundial. Obviando gustos, convicciones y estilos, hemos de decir que el Real Madrid será siempre más inmenso que cualquier vocero ocasional. Y en esto afirmamos alto y claro: ¡por suerte!

Así pues, un once tremendamente diezmado, tal y como lo estaba en el primer partido el Barça, no contará con dos de las esencias mourinhistas en cuanto al fútbol que siempre predicó. Pepe y Sergio Ramos, ausentes para apoyar cualquier intento de epopeya.

Sus Tiempos… Su Santo… Su Coraje…

No obstante y sin entrar a valorar el castigo-descanso que Mou decidió darle a Cristiano, el delantero sí hará acto de presencia y se convertirá desde ya en el arma más importante del ataque merengue.

Pero ¿qué hará Mou? ¿Confirmará su estrategia defensiva y contragolpeadora o saldrá a tumba abierta? ¿Gloria o hecatombe? ¿Vale arriesgarse para buscar el milagro o ir contra natura es suicidarse? Si Mourinho no reconoce de una vez que, más allá del resultado, es imperioso para él estar a la altura del escudo, es decir ir al frente, su nombre profundizará todas las críticas de los hasta ahora desprevenidos compañeros de aventuras. Para nosotros no cambiará nada.

“No hay nada más peligroso que no arriesgarse”.

Barcelona Josep Guardiola

“Nuestro planteamiento pasaba por jugar bajo y en un determinado momento del partido metimos un nueve fijo y después un diez puro por detrás de los atacantes. El árbitro no nos ha dejado hacer nuestro planteamiento”.

Real MadridJose Mourinho

Por su parte, Pep Guardiola, creemos, repetirá la formulación defensiva de la ida y variará lo justo para aspirar a definir el partidoa costa de un Real Madrid que puede perseguir sombras toda la noche si no decide llevar o intentar llevar la iniciativa. Medio equipo culé descansó este fin de semana mientras que el Madrid que perdió contra el Zaragoza, se parecerá bastante al que juegue este martes.

Las claves serán las de siempre: si el Barcelona tiene la pelota, no se equivoca con ella en zonas calientes y los minutos pasan, el partido será sin duda alguno, suyo. De lo contrario, si el Real Madrid aprieta y sale con todo en ataques, no desesperados pero sí decididos, el Barça puede sufrir, aunque no por ello perder por tres goles.

En conclusión: la única carta que le queda a Mourinho es la de la valentía y el riesgo. Si, aún así, no gana, al menos estará a la altura circunstancial de lo que se espera de los merengues: grandeza, silencio y más grandeza.

Para ver el partido en vivo haz click aquí

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